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martes, 9 de septiembre de 2008

Bip Bip

EnYouTube se encuentran algunas verdaderas joyitas de nuestra infancia.

Entre ellas los capítulos del Correcaminos, donde el Coyote - utilizando un sinfin de productos marca A.C.M.E. - intentaba una y otra vez atrapar al bicho escurridizo.

Además de habernos enseñarnos todo aquello de que «las malas acciones no compensan», «no hay que rendirse nunca» o «es mejor conocer los propios límites», nos dejó otra enseñanza: cómo con mucha fe o simplemente falta de atención pueden violarse las leyes de la física –en especial la de la Gravedad–, algo en lo que el Coyote es un auténtico experto.


Tomado de Microsiervos
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martes, 11 de marzo de 2008

La caja boba

Éramos unos niños de pocos minutos frente a la tele, pues empezaba recién a las 5 de la tarde. No había cable, ni TV satelital, ni computadora (la ZX Spectrum y la Comodore 64 eran pocas y llegaron años después), ni playstation. Lo más parecido que llegamos a conseguir fue un TVGame - aquel que se enchufaba a la tele y había que imaginar un partido de tenis con dos palitos que se movían únicamente en sentido vertical.

La tele arrancaba con teve-educativa, un plomazo de documentales de la década anterior mezclado con maestras viejas y gordas explicando - una vez más - como germinar porotos de manteca.

Luego venía un Pilán resucitado (del cual todos ya sabíamos que tomaba más vino que leche), a quien había que bancar para poder arrancar con nuestro verdadero placer: los dibujitos. Marco, Kimba el león blanco, Sankuokai con la princesa Sofía (estos últimos eran como una versión primitiva de los power rangers), y los "inofensivos" Tom y Jerry.

Luego del Vascolet, los deberes con recortes de Patatín y Patatán, Moñita Azul o Colorín Colorado.

A cenar temprano (de noche lo primero "de grandes" que recuerdo haber visto fue V Invasión Extraterrestre), y a la cama.

Vieja, debo confesarte que veía el show de Benny Hill escondido desde la puerta del cuarto, cuando ustedes pensaban que ya dormía.
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